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Ribadesella

Descripción

La población de Ribadesella se ubica en la zona costera Costa Verde de España.

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Guías de viaje de Ribadesella


Ribadesella (en asturiano, Ribeseya) es un concejo de la comunidad autónoma del Principado de Asturias. Limita al norte con el mar Cantábrico, al este con Llanes, al sur con Cangas de Onís y Parres y al oeste con Caravia. Fundada por Alfonso X el Sabio. Fue uno de los principales puertos asturianos del siglo XIX. Cuenta con una población de 6.242 habitantes (INE, 2011).


Ribadesella es una atractiva localidad situada en la costa asturiana, rodeada de montañas y acantilados, y dividida en dos por el río Sella, que tiene allí su lugar de desembocadura. La zona estuvo poblada desde la Prehistoria como atestiguan diversas cuevas del Concejo, y muy especialmente la de Tito Bustillo. En época romana, el Sella sirvió para hacer la divisoria entre dos provincias; así la occidental formaba parte de Lusitania, y la oriental de la Tarraconense. La fundación formal de la villa tuvo lugar hacia 1270 por Alfonso X el Sabio uniendo los territorios de Leces y Meluerda, situados en las dos orillas del Sella. Durante muchos siglos su actividad ha estado muy vinculada al mar: pesca, sobre todo de salmones; captura de ballenas; comercio marítimo especialmente de sal; y el tráfico del puerto. A ello se unió a partir de los años 70 el turismo. En la actualidad la situación no ha cambiado mucho y las actividades principales son la pesquera, la comercial y el turismo.  Tiene una población estable de unos 3.500 habitantes, que se ve incrementada de forma notable en el verano. LUGARES DE INTERES La villa está partida en dos por el estuario del Sella, pero comunicada por un puente que se construyó en 1940; es el tercero que existe, después de uno de hierro de 1892, y uno anterior de madera de 1865. En la ribera derecha está el Casco Antiguo, cuyo centro es peatonal, y donde destaca la actividad comercial y de ocio (sidrerías, cafeterías,...). Tiene un trazado medieval y en él se pueden ver construcciones de los S. XVI al XIX, con galerías acristaladas, soportales y escudos nobiliarios. Los lugares más importantes son la Plaza Nueva y la Plaza de la Iglesia, con la Iglesia de Santa María Magdalena, construida en 1924 sobre restos románicos, destruida en 1936, y reconstruida después de la Guerra Civil. En el cimborrio muestra los  frescos de los hermanos Uría Aza. La villa tiene también otros atractivos edificios como el Palacio de Prieto Cutre, sede del Ayuntamiento, del S. XVI, con una bella fachada plateresca; la Casona del Escudo, donde nació el pintor Darío de Regoyos; el Palacio de los Prieto, o la Casa de los Ardines. Otro lugar interesante es el Mercado, de la época de la fundación de la villa, y donde se celebra los miércoles el mercado semanal. La Zona del Puerto combina la actividad pesquera con los barcos deportivos y el agradable deambular por el Paseo de la Grúa, desde el que hay una buena vista del Casco Antiguo y de la orilla izquierda del río, incluida la Playa de Santa Marina. En él no hay que perderse los Paneles de Mingote, seis murales de cerámica en los que se repasa la historia de la villa. Al final del Paseo, está el Monte Corberu, un promontorio al que se puede subir por unas escaleras, y en cuya parte alta está la Capilla de la Virgen de Guía, del S. XVI, que tiene en su interior a la Patrona de los marineros. En la zona hay un grupo de cañones orientados al mar. Desde allí hay una espectacular vista de la villa, del estuario, de las montañas de alrededor y del Monte Somos, en el extremo de la playa; y mirando hacia abajo están Los Pedrales, zona de piedras y rocas alimentada por los desprendimientos del promontorio y desgastadas por la erosión, a veces cubierta por la marea, y en la que hay un rico ecosistema. Desde la Capilla se puede descender por las escaleras o por un camino que lleva al Parque de la Atalaya en el Casco Antiguo. Cerca del Parque de la Atalaya está la Playa de la Atalaya, de piedras, normalmente menos concurrida que la de Santa Marina al otro lado de la ría.   Cruzando el puente, se llega al Arenal de Santa Marina, zona donde a principios del S. XX se construyeron casas de aristócratas e indianos; entre ellas destacan Villa Rosario, con tejado de tejas vitrificadas (actualmente es un hotel), y la de los hermanos Uría Aza que tiene una colección de esculturas al aire libre. La Playa de Santa Marina se extiende desde la Punta del Arenal, extremo donde desemboca el Sella, hasta el Monte Somos; es una playa de arena, con un agradable paseo. En la orilla izquierda hay también otro excelente mirador, el Macizo de Ardines, que además es una zona de asentamientos prehistóricos. Desde allí se ve el Parque Natural del Malecón, marisma de gran valor ecológico al sur del Paseo de la Playa, que se puede recorrer mediante pasarelas. Otro mirador es la parte alta del Monte Somos, desde donde se puede ver la continuación de la costa hacia el oeste; también se puede hacer el Paseo de la Punta el Pozu, que bordea el Monte Somos en su zona baja.   ENTORNO DE RIBADESELLA El lugar más destacado es la Cueva de Tito Bustillo, uno de los lugares más importantes del arte paleolítico en Europa. Forma parte de una red de cavernas que estuvieron habitadas por el hombre durante un gran número de años. El área más significativa es la Galería de los Caballos, en la que aparecen representadas en la roca figuras de este animal, y en menor medida bisontes o renos. Hay también una gran estalagmita, que tiene una altura de 1,5 m. totalmente pintada con varias capas de óxido férrico, lo que le da un color rojo poco habitual. La Caverna de la Lloseta está en la parte superior de Tito Bustillo y comunicada con ella; a 300 m. está el Camarín de las Vulvas, donde se significaba la fecundidad de la mujer. También se están encontrando numerosas pinturas con representaciones fálicas, hasta ahora poco conocidas en el arte rupestre. Se puede visitar de miércoles a domingo, de 10.00 a 16.30. Las visitas están limitadas a 360 personas al día, 24 personas en cada pase y un pase cada 25 minutos. Son visitas guiadas en castellano, de una duración de 60 minutos, con un recorrido de 1.800 m. Se recomienda llevar algo de abrigo (temperatura 12,5º) y calzado para terreno húmedo. Se pueden comprar las entradas por internet, y también hacer las reservas para el miércoles, día en el que el acceso es gratuito. La Cuevona de Ardines, situada junto a la de Tito Bustillo, se visita también de miércoles a domingo, de 10.20 a 16.50 en verano; y de 10.20 a 15.50 en invierno. La visita guiada dura 30 minutos, es gratuita, y en el interior se proyecta un audiovisual sobre el Paleolítico. Para los aficionados a la paleontología, una buena opción es la visita al Tesoro del Ordovícico. Situado en el Museo del Carmen (Antiguas Escuelas), se exponen los fósiles hallados con ocasión de la perforación del túnel de Fabar. Tiene dos salas: en una se explica el entorno donde se produjo el hallazgo, y en la otra se muestran los objetos hallados.   Y para los que les gusta el arte, también hay en los alrededores de Ribadesella lugares interesantes a visitar como la Iglesia de Santa María de Junco, románica del S. XIII y reformada en el XVI, con planta rectangular y ábside semicircular; en el interior destaca la decoración de la cabecera: el arco triunfal, que se apoya en seis columnas; y la pintura del ábside de la que quedan algunos restos con temas vegetales. El Santuario Medieval de San Mamés de Cuerres, del S. XIV, tiene una bóveda de piedra con cruces y grabados de la época. La Iglesia de S. Esteban de Lece, con restos románicos en el presbiterio; y las barrocas Capilla de Santa Rita de Barreu e Iglesia de San Martín de Collera son otras buenas opciones.  A 7 Kms. de Ribadesella está Cuevas del Agua, una localidad de apenas 50 habitantes a la que se llega atravesando un túnel natural de 300 m. de longitud. El pueblo es interesante por sus elementos etnográficos: tiene un gran número de hórreos y desde él se puede hacer un recorrido por antiguos molinos de agua.   El primer sábado de agosto posterior al día 2, se celebra el famoso Descenso Internacional del Sella, fiesta folklórico-deportiva en la que se desarrolla un recorrido en piragua de 17 Kms. entre Arriondas y Ribadesella (el tramo más caudaloso del río), que lleva celebrándose desde 1930. Además de la competición, en la que llegan a participar más de 1.000 piraguas, el espectáculo es ver a todos los que pretenden seguirla desde la carretera que va paralela al río, disfrazados y con los artilugios más estrambóticos posibles. Después de la llegada, todos se desplazan a los Campos a Ova, a 3 Kms. de Ribadesella, para celebrar una multitudinaria comida campestre y se entregan los premios, todo ello amenizado con música y bailes folklóricos.

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