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Troovelers que han estado en Berlín

Puerta de Brandenburgo

Descripción

Puerta de Brandenburgo es un lugar de visita obligatoria para turistas de Berlín.

Se encuentra en una zona con construcciones de gran valor arquitectónico y monumentos, puntos de interés turístico y oferta cultural. A escasos metros de este lugar encontramos Puerta de Brandeburgo, Raum der Stille y Max-Liebermann-Haus.

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La Puerta de Brandeburgo (Brandenburger Tor en alemán) es una antigua puerta de entrada a Berlín y uno de los principales símbolos tanto de la ciudad como de Alemania. No se trata de un arco de triunfo, sino que era el acceso, a modo de propileos, al «Nuevo Berlín» de la época. Está situada en el centro actual de la ciudad, en la Plaza de París, formando el final de la avenida Unter den Linden y marcando el comienzo del gran parque Tiergarten y de la avenida Straße des 17. Juni. En las cercanías también se encuentran el Reichstag y la Potsdamer Platz. Importantes sucesos en la historia de Berlín están ligados a la Puerta de Brandeburgo.


Ir a Berlín implica coger una bicicleta y pedalear la ciudad de arriba a abajo y, principalmente, de Este a Oeste. Se puede ver el majestuosos Berliner Dom, la catedral de la ciudad ubicada a orillas del río Spree, o entrar a la isla de los museos en dicho río, o por la noche fiestear en una de sus tantas discotecas o salas de conciertos de rock, para al día siguiente levantarse y continuar pedaleando siguiendo la línea que marca la que era la ubicación del muro. Cuando se acerca la tarde se puede seguir hasta el final de la vía del Unter dem Linden (avenida de los limoneros). Tras dejar el Reichstag y su impresionante cúpula de cristal o de haberse sentido transportado al futuro gracias a la arquitectura de Postdamer Platz, se llega a uno de los lugares más espectaculares de Europa para ver un ocaso: la Brandeburger Tor. Erigida a finales del siglo XVIII, sus dimensiones de 26X65X11 dan idea de su majestuosidad, con una escultura de cobre de la Diosa Victoria montada en una cuadriga que eleva la sensación del poderío germano, que todo el que va a esta ciudad hermandada con Madrid (y no simplemente porque el escudo sea un oso) no puede dejar de observar por un par de minutos. Símbolo histórico de la ciudad, parece que ni los berlineses occidentales ni los orientales se sintieron bien con la idea de llevarse a su lado algo que les pertenecía a todos cuando la ciudad se dividió en dos tras la II Guerra Mundial, quedando en el medio en una especie de limbo sociocultural. Poco más de un siglo antes había sido reformada luego de recuperar la cuadriga que había sido secuestrada por las tropas francesas de Napoleón, representando la tenacidad de los alemanes. Quizá por este tipo de anécdotas se puede decir que era el sitio ideal para celebrar un concierto el año pasado al cumplirse el vigésimo aniversario de la caída del muro. Un día como hoy, un día común, la Puerta de Brandenburgo espera estoica la visita de los turistas que quieren apreciar su majestuosidad tras comprarse un souvenir en una de las tiendas a su alrededor o tomarse un café (o una cerveza si se quiere probar algo más local) en la Plaza de París en la que se encuentra, pero también permanece orgullosa para los berlineses, que ven en ella un símbolo de lo que pueden llegar a ser, y de lo que pudieron haber perdido.

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