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Ulan Ude

Descripción

La población de Ulan Ude se ubica en la país Rusia de Europa.

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Guías de viaje de Ulan Ude


Ulán-Udé (en ruso: Ула́н-Удэ́, en buriato: Улаан-Удэ), antes Verjneúdinsk (Верхнеу́динск), es la capital de la república de Buriatia, en Rusia. Ciudad del sur de la Rusia siberiana y puerto situado en la confluencia de los ríos Udá y Sélenga. Sus necesidades de transporte están cubiertas por una línea ferroviaria a Pekín y por el ferrocarril Transiberiano. Las principales industrias se centran en el procesado de alimentos, curtidos de pieles, aserraderos y la fabricación de cristal, ladrillos y equipo ferroviario. La ciudad, fundada en 1666 como cuartel de invierno de los cosacos, creció en importancia con la construcción del ferrocarril a finales del siglo XIX. En 1923 se convirtió en la capital de la recién creada República Socialista Soviética Autónoma de los Buriatos y recibió su nombre actual en 1934. Se encuentra a los pies de unas montañas y el río Udá la divide en dos sectores. Su población ronda los 400.000 habitantes, lo que la convierte en la tercera mayor ciudad del este de Siberia.


La verdad es que si dices que te vas de vacaciones a Ulán-Udé, seguro que te van a mirar con cara rara. Si concretas que está en la República de Buriatia tampoco vas a ayudar demasiado. Pero hasta que no digas que es una de las repúblicas que componen Rusia, nadie va a tener ni idea de a qué lugar vas. Ulán-Udé no es un destino demasiado turístico pese a que tiene mucho que ofrecer, con unos paisajes realmente característicos debido a su cercanía con Siberia o Mongolia, y su reciente historia de apenas 3 siglos. El origen de la ciudad es particularmente curioso. Una avanzadilla de cosacos en 1666 que se recorrían toda la zona buscando puntos defensivos, montaron una caseta de madera cerca del nacimiento del río Udá. Allí se estableció un puesto para cobrar una serie de tributos en forma de pieles a los habitantes de Siberia. Años más tarde, debido a su situación estratégica, se construyó allí una prisión. Y posteriormente las rutas comerciales por carretera con los territorios chinos también utilizaron la ciudad como punto estratégico para el comercio. Poco a poco la ciudad fue creciendo, aunque hasta el siglo XIX no comenzó a construirse edificios utilizando piedra: colegios, edificios oficiales, etc. Pero fue la construcción del ferrocarril Transiberiano en 1899 lo que finalmente hizo despegar la ciudad a nivel económico y comercial. En nuestros días la ciudad sigue siendo un enclave especialmente importante para la industria en Rusia, desde aviones hasta piezas de barcos, lo que también ha hecho que las escuelas técnicas de este tipo de ingenierías hayan crecido exponencialmente. Como turistas nos va a resultar realmente interesante el museo etnográfico de la ciudad, que curiosamente exhibe la mayoría de sus piezas al aire libre. Las tribus que ocupaban esa zona hace siglos, debido a su particular aislamiento tenían unas costumbres bastante distintas con respecto a otras zonas de Rusia. Su colección es muy interesante: tumbas labradas en bronce, esculturas de madera, utensilios de pieles… En todo ese inmenso recinto encontramos distintas áreas bien diferenciadas. Por ejemplo, también resulta muy curioso el museo histórico que nos muestra las distintas religiones que llegaron a confluir en la zona de la mano de los budistas y los ortodoxos. La plaza de Ulán-Udé se llama la Plaza de los Soviets, y está presidida por un monumento gigante de 12 toneladas que fue uno de los ganadores de la Expo de Montreal de 1967. Se trasladó a la ciudad en 1970 y que es un homenaje a Lenin en forma de busto. Pese al aire austero, tan soviético, de muchos de sus edificios, la ciudad cada vez va adquiriendo un aspecto más moderno con las nuevas construcciones que se están llevando a cabo, sin embargo son precisamente esas casas antiguas, muchas de ellas fabricadas con madera las que siguen robando la mayoría de las fotos. Uno de sus atractivos más grandes reside en el templo budista de Ivolginsky. En él yace aún el cuerpo incorrupto de Dashi-Dorzho Itigilov, un lama budista del que se dice que alcanzó el nirvana meditando y que aún hoy se encuentra en esa posición. Nadie ha podido averiguar las causas de su muerte y aún hay gente que asegura que no ha muerto, sino que sigue meditando. El templo en sí es de una belleza espectacular, con unos colores vivos que destacan con los paisajes oscuros de la zona. Dentro hay también manuscritos y esculturas de gran valor histórico para los budistas Realmente un impresionante broche para nuestro viaje a Ulán-Udé.

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